viernes, 4 de mayo de 2012

'EL BAUTIZO'. Una historia de lealtad

CRÍTICA DE CINE

'El bautizo' ('Chrzest')
Marcin Wrona (Polonia, 2010)

Son pocas las noticias que se tienen en España del cine que se hace hoy en Polonia. Los estrenos del infatigable Andrzej Wajda –que prepara un biopic sobre Lech Walesa- sí se hacen hueco en la cartelera -por poco tiempo- y es significativa la puesta en marcha del Festival de Cine Polaco de Madrid, que ya ha cumplido dos ediciones. Pocas opciones aparte le quedan al espectador para ver qué se cuece en la filmografía de este país. Por eso vale la pena rescatar entre las profundidades de la cartelera un largometraje como ‘El bautizo’, segundo trabajo de Marcin Wrona, que llega a España con casi dos años de retraso.

El cineasta sitúa esta pequeña pieza de cine negro en Varsovia. La dirección se pone varios metros por encima de lo que cuenta, un ajuste de cuentas entre un ex mafioso arrepentido y sus antiguos compañeros. Wrona demuestra buenas maneras con la cámara. Los estallidos de violencia que salpican esta historia de lealtad y traición –tan similares a los vistos recientemente en ‘Drive’- están rodados con pulso y firmeza. Resumen a la perfección el espíritu del filme. Son secas, directas y llevadas con ritmo. Este buen hacer se traslada a la fotografía, con una capital polaca impecablemente retratada y que se mueve entre tonalidades blancas y grises. El constante uso de símbolos –no podía faltar la iconografía religiosa- añaden picante a un guión algo rudimentario que no se toma atajos ni se muestra discursivo. Solo trata de reflejar lo que se presenta como hechos reales. Es tan directo y está tan orientado al trágico destino de su protagonista –no se oculta desde el inicio, la redención no existe en esos ambientes- que puede dejar algo vacío al espectador que busque explicaciones profundas, emociones más fuertes o personajes de un mayor desarrollo –significativa es la intrascendencia del único rol femenino-.

Wrona presenta así una notable carta de presentación de lo que se augura que será una trayectoria de interés y a seguir. Entre tanta producción palomitera estadounidense es de agradecer que se cuelen propuestas de este tipo, que dignifiquen y representen, aunque no sea ese su objetivo, filmografías que merecen, como tantas, tener su cuota, por pequeña que sea.

RAFAEL GONZÁLEZ

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