martes, 11 de septiembre de 2012

'HOLMES & WATSON. MADRID DAYS'. Holmes añora a Holmes


CRÍTICA DE CINE

'Holmes & Watson. Madrid Days' (José Luis Garci. España, 2012)

No hay duda de que el personaje creado por Conan Doyle está viviendo una época dorada. Poco importa que las películas dirigidas por Guy Ritchie se parezcan muy poco al original para que ambas hayan sido muy taquilleras y del agrado del público.  También la espléndida serie 'Sherlock', que sí es un reflejo fiel –sólo que trasladado al presente y sin las drogas- del Holmes de Doyle, ha calado en crítica y público. Es evidente que el personaje es un gancho de incalculable valor y como dulce a la vista es gozoso, pero ojo, puede llevar al empacho.

José Luis Garci ha querido jugar a ser Billy Wilder creando una historia basada en el detective y el doctor y el resultado ha quedado muy lejos de lo que fue 'La vida secreta de Sherlock Holmes'. Resulta un tanto alarmante que un admirador del personaje como es Garci se acerque a él de un modo tan distante, dado que hay muy pocas coincidencias con el original creado por Doyle. A esto hay que añadir que el ritmo resulta excesivamente lento y condena al producto final a habitar en un terreno más cercano a su película 'Tiovivo 1950' que al protagonista de 'El signo de los cuatro'. ¿Qué han querido hacer realmente? ¿Qué aportan Holmes y Watson a la historia? Nada. Todo suena ya demasiado a un producto encorsetado en un tiempo pasado que es ya tedioso en su recreación.  En vez de aproximarse a otras historias suyas –como 'El crack', aunque el final tenga alguna semejanza-  el resultado queda más cerca de ser una mezcla entre la serie 'Amar en tiempos revueltos' y al primer 'Estudio Uno' . La fotografía no consigue captar atmósferas, los personajes no están en ninguna división y las apariciones de personalidades como Galdós son más un guiño al gusto del director que elementos que hagan que la trama se enriquezca. ¿Importa algo que sea Jack el destripador? No, nada y ese es otro problema que resulta aún más incomprensible, aunque no tanto como la intervención de Gallardón, sin duda alguna, para conseguir subvenciones, porque si no, no tiene ningún sentido que forme parte del elenco.

Gary Piquer en el papel de Holmes y Jose Luis García Pérez en el de Watson luchan con sus personajes, pero no son ellos, son diferentes. Es más, el propio Holmes tiene una especie de amante a la que frecuenta en diferentes lugares, y eso resulta algo más que sospechoso. La labor actoral, por  lo general, es muy floja, más que por los actores, por la escasez de sustancia en cada uno de los papeles y la previsibilidad de las acciones –no digamos el caso de Berna-.  Tampoco aporta nada ni el personaje ni la interpretación de Leticia Dolera, que no consigue levantar unas frases repletas de tópicos. Es un caso similar al de Manuela Velasco, donde la artificiosidad de las acciones no componen ningún cuadro creíble. Víctor Clavijo salva la papeleta, al igual que Jorge Roelas, y eso que no era tarea sencilla.

No hay nada que huela a Holmes, las transiciones resultan bastante insulsas, hay un abuso masivo de fundidos y encadenados que a la historia tampoco ayudan. El empleo de láminas pintadas para reflejar París o Londres, o el viaje en barco son demasiado pobres para ser considerados algo.

La idea de trabajar con Holmes siempre es apasionante, pero para ello hay que respetarle porque si no, no funciona. Elemental querido Garci. 
 
IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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