miércoles, 26 de febrero de 2014

'CAMILLE'. La amante del infierno



CRÍTICA DE TEATRO

'Camille'
Dirección y dramaturgia: Jana Pacheco
Texto original: 'Locas', de Sandra Massera
Compañía: Turlitava
Escenario: La Puerta Estrecha (Madrid). Hasta el 30 de marzo

La Camille que ofrece Victoria Peinado Vergara es inmensa. La actriz consigue dotar a un personaje tan atormentado y cruelmente torturado por sus supuestos seres queridos de un temple interpretativo excelente. Sabe transmitir dolor y atisbos de pasión que perduran sin recurrir a ningún maniqueísmo impostado. No era tarea fácil la de componer un personaje que parte de unas referencias palpables en el cine, incluida la más reciente, la de Juliette Binoche. Lo fascinante reside ahí precisamente. Solo el dolor es lo que comparten ambas actrices. Ambas interpretaciones son deliciosas, pero la que ofrece Victoria Peinado resulta más cercana por tener que transmitir sin artificios visuales y sin primeros planos lo que era ese mundo interno de Camille. Sus acciones siempre están compuestas por delicadeza y búsqueda continua. Su tono interpretativo, pese al dolor expresado, nunca carga ni resulta monótono. El frío, el dolor, las cartas acusatorias y ese pasado que la consume sin obtener más respuesta que el de verse encerrada y sin salida. Todo se mezcla en la monotonía de días que en ocasiones albergan esperanza. Sus manos moldean pequeños bocetos que manipula con unas yemas ya desgastadas por una desidia hiriente que aplasta su supervivencia, contemplado los rayos de una mañana que entran entrecortados a través de una ventana que no frena el frío. El pasado, los errores, los plagios y el amor hecho trizas. Pese a ser un monólogo, el texto dota de presencia palpable a la madre de Camille, a su hermano, a Rodin… y ese ayer que hiere y acompaña a la escultora y le hace tomar conciencia de ese tiempo responsable que dio con ella en ese sanatorio apartado de todo.

La escenografía ayuda mucho a sumergirse en el devenir de la escultora. Jara Pacheco apuesta por la desnudez de la palabra, no recarga nada con acciones innecesarias. Consigue que el espectador se adentre en la opresión de una existencia con fecha de caducidad. La apuesta escenográfica, interpretativa, de iluminación y conceptual demuestra una seguridad y un buen hacer necesarios en el teatro que se viene realizando. La valentía como eje común, conocer los tempos internos de un texto que no se alarga innecesariamente y en el que las revueltas internas están perfectamente reflejadas. Lástima que resulte un tanto lacerante para el devenir del espectáculo la elección musical. Nunca acompaña a la explosión sentimental de la escultora, sino que más bien la consigue alejar de muchos instantes que podrían ser extraordinarios y que se ven lastrados por notas que no logran sintonizar con las emociones de Camille.

Pese a lo señalado sobre la música, 'Camille' es un espectáculo notable que vuelve a poner en órbita a la compañía Turlitava y que constata que Victoria Peinado Vergara Peinado es una actriz con mayúsculas.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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