viernes, 6 de junio de 2014

'LOS MÁCBEZ'. La matanza de Macbeth



CRÍTICA DE TEATRO

'Los Mácbez'
Autor: Juan Cavestany (adaptación sobre 'Macbeth' de W. Shakespeare)
Dirección: Andrés Lima
Producción: Los Mácbez UTE / CDN
Teatro María Guerrero (Madrid). Hasta el 15 de junio



A las Cals

Andrés Lima resulta catastrófico en su relación con Shakespeare. Tanto ‘Tito Andrónico’ como ‘Falstaff’ o la actual ‘Los Mácbez’ son solo caricaturas deslabazadas que rezuman pretenciosidad y vacío. Parece realmente que sus propuestas están basadas en argumentos y no en obras. Hasta el momento no ha conseguido acercase a las pautas de ninguno de los textos, hecho que resulta sorprendente, debido a que si hay algún autor que posibilita que se moldeen, adapten, cambien, seccionen y manipulan sus obras es Shakespeare. Un ejemplo reciente de esta afirmación es el ‘Macbeth’ que trajeron los portugueses de O Chapito. Las obras del inglés tienen tanta fuerza que toleran casi todo, aunque parece ser que que les cuesta aceptar las ocurrencias de Lima, como viene quedando patente hasta el momento.

En esta ocasión, que estuviese Juan Cavestany en la falsa adaptación generaba cierto entusiasmo previo. Los 75 primeros minutos poseen ritmo, fuerza, ingenio y alevosía. Trasladar la acción a Galicia es una especie de gamberrada bien construida con ecos escoceses y realidad española. Todo parecía fluir: las brujas exóticas, el alcohol, el anhelo de poder, las cuchilladas políticas, la música, las coreografías y la existencia condenada.

Todo se rompe a partir de ese momento en el que autor y director deciden que Shakespeare solo es una excusa para que mediante su nombre puedan tener una gira más notoria. El objetivo pasa a ser el ir a la deriva y alargar con asuntos intrascendentes, reiterativos y mal construidos los aspectos bien enunciados. El espíritu de la obra se pierda. Su desmesura en la duración la condena al vacío más sofocante.

La propuesta parte de condenar al personaje de Lady Mácbez a la intrascendencia. Es una lástima, porque Carmen Machi se entrega y deja atrás sus tonos televisivos para ofrecer una buena interpretación, perdida en una propuesta insustancial. La hondura de un personaje así está deshilvanada y queda como un ente que vaga en ocasiones con una peluca rubia sin rumbo ni dirección. El Mácbez interpretado por Javier Gutiérrez es excesivamente cantarín. Sus tonos no están tan medidos como en otras ocasiones y eso hace que no consiga una interpretación que vaya más allá de la corrección, aunque sea un actor brutal. La propuesta de transformarlo en impúdico, obsesivo y asesino con cuchillo de jamón es gratuita y poco interesante. Por momentos está más cercano a Ricardo III que a Macbeth y eso lo único que consigue es difuminar los objetivos aparentemente planteados porque no navega en una dirección firme.

El reparto lucha con una puesta en escena que los deja desdibujados. Incluir ciertos elementos humorísticos es una gran idea, pero no termina de cuajar. El hecho de tener una narradora –con una voz tan extraordinaria como la de Laura Galán en esa estimulante canción que acompaña la función – ubica, aunque no es necesario, si bien siempre aporta el acontecimiento de interpretar determinadas acotaciones. Hay un abuso del uso del gallego como bilingüismo en la obra. Por momentos es curioso, pero cansa en ocasiones porque no siempre se entiende bien. Se intuye, pero a veces puede no ser suficiente.

La música de Nick Powell capta extraordinariamente bien el espíritu del texto y Beatriz San Juan conjuga adecuadamente una escenografía sin grandes alardes pero efectiva que combina con acierto con esa iluminación angustiosa propuesta por un inspirado Valentín Álvarez.

‘Los Mácbez’ se pierde en la concepción de espectáculo que crea Andrés Lima. Producto exagerado y desmedido por una duración tan larga como innecesaria. Lástima que las propuestas interesantes se pierdan en egos revueltos en busca de mayor publicidad.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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