martes, 10 de marzo de 2015

'FOXCATCHER'. Mark Ruffalo, ese gran actor



CRÍTICA DE CINE

'Foxcatcher' (Bennett Miller. Estados Unidos, 2014. 134 minutos)

Bennett Miller es un gran director, como ya demostró en la notabilísima ‘Moneyball’. Con ‘Foxcatcher’ da un paso atrás en su carrera debido a no que no ha sabido imprimir  ritmo a una historia que ya desde el guion es desajustada y arritmica. El hecho de estar basada en un acontecimiento real –su anterior película también lo era- ha encorsetado el nivel creativo de la película y no se ha sabido ensamblar los potentes ingredientes que la historia podría poseer. 

Reflejar ese juego de envidias, locuras, egolatrías y decepciones varias entre los hermanos Schultz y John Du Pont solo ha tenido el acierto de contar con los actores Mark Ruffalo y Channing Tatum. El trabajo corporal de ambos actores es destacadísimo, llegan a moverse con una coreografía brillante y siempre acorde a cada momento. Basta con mirar un vídeo de ambos hermanos para constatar tal perfección. A esto hay que añadir las intenciones de un Ruffalo extraordinario, sus tonos, su expresividad y su entrega lo convierten en lo más sobresaliente de un filme que se asfixia en su falta de pulsión.  Steve Carrell no destaca porque él mismo cae en una caricatura que no es necesaria para conseguir lo que se pretende del personaje al que da vida. Sus mejores momentos son al coincidir con su madre, a la que da vida la siempre excelente Vanessa Redgrave, pero estos no son más que contados y su bagaje es muy pobre en comparación al vacío que se ofrece. 

La iluminación de la película busca la luz de aquellos años en los que todo acontece. En ciertos momentos se intenta potenciar esa oscuridad que la historia plantea, pero solo son atisbos de intenciones. No hay una conjunción de elementos que sirvan para trabajar en una misma dirección y ‘Foxcatcher’ termina siendo un producto que atraerá más a los curiosos que a los que no conozcan la historia. Es una pena que Miller no haya cogido las riendas con un pulso mayor para conseguir realizar una buena película y no una especie de vídeo promocional que solo se salva por un enorme Mark Ruffalo que cada vez imprime con mejores resultados su sello interpretativo a cada personaje al que se enfrenta. 

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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