viernes, 15 de abril de 2016

'TÍO VANIA'. Rozando el sainete


CRÍTICA DE TEATRO

'Tío Vania'
Autor: Anton Chejov
Dramaturgia y dirección: Carles Alfaro
Teatros del Canal (Madrid)

Carles Alfaro se vuelve a enfrentar a Chejov y se decide por un Vania que va de más a menos. No hay una coherencia desde la dirección y a pesar de intentar innovar con respecto a su anterior puesta en escena del mismo título, esta se queda en un terreno baldío. Comienza con cierta mesura, con aportaciones inteligentes como  el afrancesamiento de Maman, pero el exceso en muchos instantes lleva a desvanecer las aparentes buenas intenciones.

‘Tío Vania’ es un texto que no ofrece respiro. El estado de la emoción es máximo y de ahí que los enfados, los rechazos, las entelequias, las frustraciones, la bebida, la intimidad y el llanto siempre se expongan al máximo. La obra ya de por sí va marcando la propia intencionalidad de cada personaje, en el que el cinismo pasa a ocupar gran parte de los numerosos parlamentos protagonizados por un Vania en caída libre. ¿Quiénes son estos personajes que terminan espantados de sí mismos?

Carles Alfaro se pierde en un exceso que poco aporta. El propio Vania y Sonia se ven condenados a un melodramatismo que lleva a la sonrisa. El dolor se trata con ambigüedad nada justificada. El problema de un texto tan extremo es llegar al exceso y que el drama se torne en ridiculez. Esto sucede en momentos en los que los personajes y sus acciones no encuentran consuelo posible. Es una pena que el trabajo interpretativo se vea mermado por unas decisiones que no ayudan a ensamblar la coherencia escrita.

La escenografía, la música y la iluminación  forman un equipo coherente y siempre apoyan a las acciones para conseguir que se ofrezcan con mayor fuerza. Mamen García y su Maman ocupan un lugar destacado en la función y conviene remarcar que esta aportación es muy enriquecedora. El resto del reparto no ofrece las mismas luces, pero su trabajo es muy respetable. El problema viene en una intención marcada por la dirección que consigue lastrar lo que podría haber sido un buen trabajo.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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