martes, 17 de mayo de 2016

'INSTRUMENTAL'. Genio, llorón, entusiasta, artista, redundante, preciso...




CRÍTICA LITERARIA

'Instrumental'
Autor: James Rhodes
Editorial: Blackie Books
Páginas: 288



El dolor que acompaña a James Rhodes queda perfectamente reflejado en la sinopsis de su autobiografía. A partir de la misma se articulan una serie de variantes que nacen de una herida sin cicatriz posible y de todas las ramificaciones que lleva consigo. Su personalidad controvertida, errática, compulsiva, melodramática, narcisista, derrotista y sensible queda expuesta en cada página. La reiteración continua es una losa para unas reflexiones que aunque se lean sin complicación alguna, terminan agotando por esa redundancia sobre los mismos miedos. Las obsesiones son tan respetables como cualquier virtud, pero en el caso del pianista llegan a saturar. Con una poda de páginas se hubiese conseguido un libro mejor y más ágil. El estilo empleado es claro, los alardes son contados y las veces en las que se pone estupendo también.

El talento real y absoluto tiene su máximo exponente en los momentos en los que aborda la música clásica. Rhodes elabora de un modo sublime cualquier reflexión  que dedica a cada pieza que desgrana. Su delicadeza, pasión, conocimiento, entusiasmo y dedicación, tienen su cabida en las múltiples descripciones que emplea para acercarse a los diferentes compositores que desgrana. El modo con el que explica la composición en sí misma, sus variantes técnicas, la pulsión del momento en el que se compuso, el intérprete y su significado es tan delicado como erudito. Consigue acercar ese laberinto indescifrable que puede llegar a ser una partitura al lector neófito en la materia. Emplea la proximidad y prescinde de la hojarasca académica. Este es el verdadero triunfo de ‘Instrumental’. 

El autor tiene el detalle de incluir las composiciones que describe en una lista de Spotify  a la que se puede acudir en cualquier momento. Su prosa adquiere un potencial peculiar. No se pierde en divagaciones infructuosas. La precisión mostrada en la materia musical es la antagonista perfecta para toda esa verborrea literaria que le acompaña al hablar de sí mismo y de sus peripecias, maltratos, fracasos, decepciones y triunfos.

James Rhodes posee talento. Solo le queda limar y reescribir sus impulsos. ‘Instrumental’ es un libro bueno, original y musicalmente excepcional. 

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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