jueves, 25 de agosto de 2016

'EL PUNTO CIEGO'. Cajón extrañamente de sastre




CRÍTICA LITERARIA

'El punto ciego'
Autor: Javier Cercas
Editorial: Alfaguara
Año: 2016



Estas conferencias que reúne Javier Cercas no son iguales ni en calidad ni en extensión. En apariencia, el escritor extremeño se ha propuesto indagar sobre la narrativa, pero esta premisa no es llevada con igual acierto. Los dos primeros capítulos sí están interrelacionados con una mezcla de lo que puede ser ficción o no. Resulta sugerente que se adentre en una novela como ‘Anatomía de un instante’. Esto permite conocer todos aquellos entresijos que le llevaron a componer el texto y el motivo. Con el 'Quijote' y ‘Moby Dick’ a la cabeza, Cercas desentraña ciertos aspectos –algunos muy conocidos, otros no tanto- que relaciona con su postura creativa. A la hora de analizar el punto ciego no es igual de acertado cuando desarrolla el final de su novela ‘La ley de la frontera’ por mucho que su amigo, el sobrevalorado Carlos Marzal, defina el libro como thriller existencial.  

Javier Cercas consigue desarrollar partes a gran altura pero se queda a medio camino en esa búsqueda de la narrativa posmoderna. Sin duda alguna el autor no ha leído las brillantes páginas que el catedrático Antonio Garrido Domínguez dedica a la novela posmoderna y a la autoficción. De hacerlo, ‘El punto ciego’ sería un libro mucho más completo. Con respecto a la autoficción, Cercas, que tiene material de sobra para escribir sobre ello –no olvidar novelas como ‘La velocidad de la luz’ o ‘El móvil’- y tener una voz personal en su análisis. Este acontecimiento sí aportaría y se relacionaría perfectamente con lo establecido en los dos primeros capítulos. 

La tercera parte es extraordinaria. El análisis que realiza de la novela de Vargas Llosa ‘La ciudad y los perros’ resulta muy acertado. ¿Qué le llevó a ser una obra maestra? Cercas despliega su erudición para desarrollar un ensayo completísimo sobre el texto. Parece que Cercas se siente más cómodo escribiendo sobre la obra de los demás que sobre la suya. Por el contrario, la cuarta parte, titulada ‘El hombre que dice que no’ es la más floja de todas. Simula ser un mal artículo de dominical más que algo que pretende ser serio. Se le debe exigir a Cercas un trabajo más concienzudo.

‘El punto ciego’ es un trabajo que se queda tan solo en interesante. Ofrece demasiados puntos ciegos, pero no en el buen sentido literario.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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