sábado, 11 de febrero de 2017

'EL TEATRO DE LA MEMORIA'. En busca del 'yo'


 

CRÍTICA LITERARIA

'El teatro de la memoria'
Autor: Simon Critchley
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 93



El nuevo texto de Simon Critchley es un híbrido que combina de un modo altamente sugerente los géneros de novela y ensayo filosófico. Al igual que su excelente ‘Apuntes sobre el suicidio’ (2016), el autor inglés huye de la pedantería, dejando de lado esa despiadada formalidad académica para así centrarse en contar una historia de una determinada manera.

La causalidad, la muerte y el 'yo' que se ha sido. Todo comienza con el envío de unas cajas de un colega y amigo recientemente fallecido. Contienen una serie de conferencias, notas, apuntes, cartas astrales y los ecos de Giulio Camillo. El 'yo' personaje Simon y el autor Critchley se introducen en una trama en la que la autoficción se maneja con equilibrio y sin chismorreos. El viaje por determinados filósofos y teorías en las que la memoria tiene especial trascendencia le sirven al autor y al personaje para toparse con esa duda universal: conocer el momento exacto de la muerte de uno. ¿Cómo reaccionar ante tal acontecimiento? Podría tratarse de una cuestión baladí, pero qué sucede si unas cartas astrales que el personaje tiene en su poder acertaron con otros colegas. El Critchley personaje toma muy en serio la posibilidad. El resto de la vida ya tiene caducidad exacta. El Simon autor posee una prosa altamente eficiente y consigue modelar en poco más de noventa páginas una trama tan inquietante como atractiva.

Se trata así el misterio del fin de la vida y el cómo afrontar esa tabla ya marcada de acontecimientos, puesto que se van cumpliendo todas y cada una de las predicciones de la carta. Hay tranquilidad, cierto desvarío y constancia en el propósito descrito. El viaje vital incluye transitar por Heidegger, Yates, Platón y todo ello sin despistar a un lector hipnotizado por el devenir de los acontecimientos. Se engulle filosofía, pero sin perder nunca de vista esa decepción que acompaña al no cumplirse lo esperado. La narración viene ilustrada por fotografías de la deconstrucción de un edificio que representa perfectamente esa búsqueda de la memoria de uno mismo.

Simon Critchley sin tener la brillantez de ‘Apuntes sobre el suicidio’ consigue ofrecer dinamismo, literatura, filosofía, muerte y vida, mucha vida.

 PD: Se hubiese agradecido que el traductor hubiese incluido algunas notas a pie de página en la que hubieran aparecido traducidos los extranjerismo que aparecen a lo largo del texto.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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