'WAŁĘSA. LA ESPERANZA DE UN PUEBLO'. La teoría de la roca



CRÍTICA DE CINE

'Wałęsa. La esperanza de un pueblo' (Andrzej Wajda. Polonia, 2013. 128 minutos)

El cine de Andrzej Wajda es como una roca. Es estático, férreo, estéticamente frío y de principios inamovibles. Nada puede modificar su aspecto. Se mueve con disciplina a lo largo del siglo XX polaco. Es el del longevo cineasta polaco ante todo un reto con ansias de perdurar, la realización de un fresco de un periodo histórico que bien podría conformar para el futuro un programa educativo. Accederían fácil los estudiantes a este puñado de películas, realmente una minucia en su prolija filmografía, con las que Wajda está dejando un testimonio casi documental. ‘Wałęsa. La esperanza de un pueblo’ sigue la estela dejada por ‘Katyn’, su anterior trabajo, aunque se relaciona más fuertemente con ‘El hombre de mármol’ (1977) y ‘El hombre de hierro’ (1981). Wajda toma ahora el librillo de biografías asépticas y lo sigue al dedillo, sin apartarse ni un milímetro de la recta indicada. Así da a conocer la ruta que llevó a un trabajador de los astilleros a ganar el Premio Nobel de la Paz y ser presidente de un país de cuarenta millones de habitantes.

La película se ciñe a ese periodo, comprimido prácticamente en una década. En ese sentido, ‘El hombre de mármol’ y ‘El hombre de hierro’ operarían de excelentes productos introductorios para el que no se quiera perder ningún detalle. Ahora Wałęsa aparece ya como un referente. Ha dejado de ser un hombre normal (“cien por cien polaco, católico y con seis hijos”) para ser una voz escuchada, respetada y también perseguida. El biopic se centra en el lado político-histórico y deja un reducido espacio al familiar. Emerge entonces un secundario de peso, la mujer de Wałęsa, confinada a cuidar de la familia y casa mientras su marido se dedica a apagar y encender fuegos políticos. Todo aparece esterilizado, hermético, atrapado en ese característico azul grisáceo de los cielos polacos. Wajda no se implica a fondo y en el relato apenas se advierten grises. Es amable hasta cuando retrata los defectos del protagonista, esa dejadez y frialdad familiar. La película navega por la superficie, cuando pasa por un periodo lleno de baches que pedía algo más de riesgo, un poco de profundidad. Deja Wajda, en lo positivo, interesantes rasgos sociológicos referidos a la vida de un ciudadano de clase media en la Polonia ochentera. La banda sonora es otro hallazgo, rock combativo de la época, capitaneado por una canción que se queda en la memoria, ‘Wolność’ (Libertad). Otro acierto es articular el relato a través de un hecho histórico como fue la entrevista que Wałęsa concedió a la periodista italiana Oriana Fallaci. Los sucesivos flash-back que cortan la conversación entran con suavidad y cronológicamente son fáciles de seguir para el espectador.

Un apunte especial merece la interpretación de Robert Wieckiewicz. Es un trabajo de mímesis perfectamente ejecutado, tanto en lo físico como con la famosa gestualización, tono, entonación y acento del político polaco. Una labor, en definitiva, milimétrica, casi épica, más teniendo en cuenta de tratarse de un personaje vivo y en la mente de todo ciudadano de Polonia. Es curioso advertir a modo de anécdota que esa búsqueda de un personaje mimético al real no ocurra con su mujer. Solo basta comparar las escenas de entrega –la real y la del filme- del Premio Nobel, al que acudió la esforzada Danuta, interpretada por Agnieszka Grochowska, para observar las diferencias. 

Música, actores y esfuerzo testimonial al margen, lo peor de ‘Walesa’ es que apenas hay escenas que dejen huella, que puedan perdurar, que sean significativas cinematográficamente. Hasta las huelgas en los astilleros de Gdansk parecen estar rodadas con cierta apatía, les falta energía. Todo queda en manos del irrefutable carisma de Lech Walesa, un hombre que, desde su simplicidad argumentativa (“digo en un minuto lo que otros tardan veinte”) supo ganarse el aprecio y el respeto en los 80, no solo de un país, sino del continente entero.

RAFAEL GONZÁLEZ 

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