sábado, 14 de abril de 2012

'BADENHEIM 1939'. Aharon Appelfeld


CRÍTICA LITERARIA


'Badenheim 1939'
Autor: Aharon Appelfeld
Editorial: Losada (2006)
Páginas: 223




DE SONRISAS Y MUERTE

Aharon Appelfeld está considerado uno de los grandes escritores israelíes contemporáneos. Nació en 1932 en Rumanía en el seno de una familia europeísta y completamente asimilada a su entorno. La Segunda Guerra Mundial trastocó su existencia. Su trayectoria literaria no se puede entender sin hacer mención del mayor genocidio del siglo XX, en el que murieron más de seis millones de personas en los campos de concentración nazis. Cuando tenía ocho años fue deportado a una de estas áreas, de la que huyó con la colaboración del ejército soviético. Su madre fue asesinada allí y fue separado de su padre. Pasó tres años escondido en un bosque. Finalmente, terminaría llegando a Israel, donde fijaría a partir de 1946 su lugar de residencia.

Más de la mitad de su producción trata así sobre el Holocausto. Appelfeld es un ejemplo claro de escritor ligado a sus circunstancias vitales y pegado a una realidad, la suya. ‘Badenheim 1939’ (Losada, 2006) se remonta al antes de esos dramáticos sucesos que vertebran la trayectoria del autor. El libro, prologado por otro conocedor del tema, Philip Roth, habla de “víctimas que se resisten a ver lo que estaba sucediendo alrededor”, ingenuas, despreocupadas y sin ataduras religiosas, con las enseñanzas bíblicas condenadas al olvido durante el periodo estival. Gente pintoresca y casi grotesca cuyo destino ya estaba escrito sin que ellos lo supieran. Judíos asimilados como él, que se creían intocables y veían el mundo desde arriba. “Tan extraña confianza los convirtió en criaturas ciegas”, escribe Appelfeld.

Los protagonistas, en plural al tratarse de una novela coral, pasan las vacaciones en un balneario austriaco. Es 1939, el contexto histórico y social ha de ponerlo el lector. El autor no especifica nada que no entre dentro de los muros que delimitan el balneario. Sin que Appelfeld cambie el estilo ni adopte un tono diferente, el plácido balneario irá mutando en una estación de reubicación de judíos, paso previo a los campos de concentración de Polonia. El texto antepone el rigor histórico y se adentra en una atmósfera metafórica entre el sueño, la pesadilla y la fábula. Un ejemplo lo constituye la inminencia de la deportación a Polonia, explicada por la colocación de unos carteles turísticos en el Departamento de Sanidad del recinto. Appelfeld no se excede en las descripciones, apenas adorna las  situaciones y no edulcora los momentos felices ni cae en tremendismos cuando la tragedia se avecina. En ese sentido, 'Badenheim 1939' es un ejercicio sublime de contención. El autor pone en práctica un estilo minimalista, sin una adjetivación superflua. Su escritura es directa y busca expresar lo máximo con la mayor brevedad, la mayor parte de las ocasiones desde el sutil detalle.

‘Badenheim 1939’ discurre en voz baja, sin intención de sentar doctrina –huye de todo posicionamiento político o religioso- y tratando de responder a una pregunta que todavía sigue martilleando a su autor a día de hoy: ¿Por qué?

RAFAEL GONZÁLEZ

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