miércoles, 29 de agosto de 2012

'UN BUEN CHICO'. Javier Gutiérrez




CRÍTICA LITERARIA

'Un buen chico'
Autor: Javier Gutiérrez
Editorial: Mondadori
Páginas: 139
Año: 2012


SUEÑOS LISONJEROS
 
El nuevo libro de Javier Gutiérrez se instala en el territorio de lo previsible y eso en una novela con la temática que trata es un elemento demasiado peligroso para quererlo transformar en un aliado. El autor elige la segunda persona como eje narrativo y abunda la utilización de 'flash-backs' para ir desgranando acontecimientos de finales de los noventa. Esta elección es acertada, el imaginario común, tan 'contaminado'' del lenguaje audiovisual tolera sin dificultad estas armas estilísticas; el problema viene en saber qué puede aportar tal recurso a una historia tan condenada y resuelta desde las primeras páginas.

'Un buen chico' está dividida en cinco capítulos –o nombres de álbumes que han sido determinantes en la vida del protagonista, gran acierto describir los orígenes de los discos que selecciona- que intercalan pasado y presente con soltura.  Novela en la que abundan los diálogos sin que estén marcados –ni falta que hace, sino que se lo digan al ya fallecido Saramago-, pero éstos no resultan fluidos, por momentos parecen frases bonitas encorsetadas en personajes que hablan sin ser honestos, que huyen, que se encuentran, que se condenan.

El pasado como lacra –evidentemente las drogas, el alcohol, los embustes… tienen su cabida y su 'responsabilidad'- que contamina la conciencia. El regreso del personaje a lo que un día podía haber sido… un encuentro fortuito, la culpa, la música, la falta de responsabilidad, la belleza…  ¿De qué nos habla Gutiérrez? De la vergüenza de asumirse  uno mismo, de no querer caer solo, de machacar a quien nos quiere para tranquilizar una conciencia despiadada.  Todas estas premisas pueden ser acertadas, pero conviene reiterar que su modo de llevarlas a cabo va directamente contra su historia y que ésta no pase de la anécdota y más si tenemos en cuenta el poco peso de algunos personajes como el psicólogo, que parece que ha sido introducido para desahogar a esa segunda persona que por momentos se ve asfixiada y necesita escapar de la reflexión a viva voz.

Novela urbanita que intenta ahondar por medio de la música en lo que fue una parte de  Malasaña. Personajes de clase media alta con demasiado dinero para tener que pensar por sí mismos sin recurrir al delito. Las violaciones como diversión, las grabaciones como prueba, el pasarse para no ser conscientes de la rutina delictiva. El deseo por lo prohibido, la condena de lo reprochable… todos elementos disfrazados en un campo agotado por lo poco sutil que ha sido el autor a la hora de desvelar el 'misterio'. Sueños truncados e ideas impostadas en vidas resultas. Pese a la soltura de la narración de Javier Gutiérrez la novela nunca despega de la previsibilidad.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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