domingo, 2 de marzo de 2014

'HER'. El amor duele


CRÍTICA DE CINE

'Her' (Spike Jonze. Estados Unidos, 2013. 126 minutos)

Spike Jonze siempre propone algo especial, diferente. En unas ocasiones con mejor resultado que en otras, pero se atreve y eso es ya todo un envite. Con ‘Her’ no explora ninguna temática que se pueda considerar novedosa: el amor en sus muchas vertientes, en sus muchos estados, en sus muchas fases. Lo interesante es el modo en el que lo realiza. Trasladar los sentimientos a un futuro reconocible es un aliado para captar la atención.  Todo lo que plantea Jonze es aparentemente sencillo. Lo que necesita para la película es una voz –nada menos que la de la personal y sensual  Scarlett Johansson- y un actor, Joaquin Phoenix, para dar sentido a una historia que a todas luces puede ser tan insólita como común.

El futuro, las nuevas tecnologías, el vacío, el amor, el adiós, los celos, las añoranzas, el sexo virtual, las palabras que hieren, las distancias y la soledad sin soportar el fracaso que resulta del contacto entre seres humanos.  Las personas se agotan y buscan refugio en esas aplicaciones que les conocen y empatizan. No hay contornos a los que abrazar, tan solo voces a las que aferrarse. El juego metafórico es una constante. No existe una felicidad pura, sino que son instantes. El amor funciona como esa entelequia momentánea que tarde o temprano fracasará para sumir a las personas en el refugio de la derrota.

No emplea demasiados alardes tecnológicos, los disimula, los planos medios entran a la perfección y el rostro de Phoenix es entregado y resultón. Su interpretación tiene mesura, delicadeza y es capaz de ofrecer con sus expresiones un variable abanico de los estados anímicos del ser humano. Las ligeras referencias a Kubrick entran con soltura. Jonze consigue crear una historia de amor original, sincera y divertida, aunque no exenta de daño y decepción. Los flashbacks y la música empleada son fascinantes, al igual que el manejo del sonido, los silencios, los jadeos, los susurros. El montaje moldea un artefacto original que no viene exento de peligro.

La introducción es algo larga y reiterativa. ‘Her’ funcionaría de mejor manera si hubiese durado unos treinta minutos menos. Ese universo palpable reconocible e hiriente pierde frescura hacia la mitad de la película, pero posteriormente remonta el vuelo terminándola en un lugar alto y destacado.

Spike Jonze consigue con ‘Her’ dar un nuevo salto a su universo, a las tecnologías, a las personas y a la interrelación con un futuro tan cercano que asusta. Eso sí, con romanticismo, entrega y pasión, aunque las cicatrices emocionales no dejan de supurar en ese mundo de egoístas a los que ni siquiera salvan las positivas cartas que escribe, Theodore, un protagonista que nunca gana… O tal vez sí.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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