lunes, 10 de marzo de 2014

'THE MONUMENTS MEN'. Tan aburrida y pretenciosa como bien realizada


CRÍTICA DE CINE

'The Monuments Men' (George Clooney. Estados Unidos, 2014. 118 minutos)

La trayectoria de George Clooney como director es de notable. No es obstáculo para afirmar que tiene dos películas, ‘Ella es el partido’ y ‘The Monuments Men’, olvidables a todas luces. Lo peor que tiene su última incursión tras la cámara es su intento por demostrar que está realizando una película especial cuando no lo es. Partiendo de un juego casi similar al ya realizado en ‘Ocean´s eleven’, Clooney y sus secuaces amantes del arte penetran en los lugares más peligrosos en busca de obras de incalculable valor. Aunque esté basado en un hecho verídico, Clooney se pierde en la grandeza de un presupuesto exuberante y se lanza a un divertimento tan vacio como pesado. Es cierto que existen momentos divertidos, fundamentalmente los generados por un gran Bob Balaban, pero no deja de ser una suma de rincones bonitos y viajes tras los tesoros. El haber ahondado en algunas de las múltiples subtramas podría haber engrandecido el proyecto, pero simplemente se enuncian y se resuelven sin mucha trascendencia.

Los elementos técnicos que componen la película son extraordinarios. La fotografía es prodigiosa, los planos notables, las falsificaciones realizadas por Michael Lenz ya merecerían una película en sí mismas , el montaje es funcional y las interpretaciones buenas... Pero una película es mucho más que eso. La combinación de tales elementos no deja de disimular algo de soberbia por parte de un Clooney que se ve perdido en un guion que no tiene ritmo y el resultado es tremendamente discontinuo. Si con los ‘Idus de Marzo’ consiguió algo muy importante, con ‘The Monuments Men’ da tres pasos atrás.

Tampoco la duración de la cinta ayuda a que todo sea más vistoso. Lástima que tanta buena materia prima se vea abocada a un sopor con poca gracia, repleto de tópicos, si bien se salvan esas falsificaciones que bien merecen un visionado aunque puedan existir cabezadas entre un cuadro y otro.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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