viernes, 8 de mayo de 2015

'CICATRIZ'. Sara Mesa




CRÍTICA LITERARIA

'Cicatriz'
Autora: Sara Mesa
Editorial: Anagrama
Páginas: 194





SIN AVANCE POR LA REITERACIÓN

Sara Mesa ha construido una novela basada en una idea interesante en la que dos personas luchan para huir de la monotonía mediante una serie de cartas –a modo de mensajes, correos electrónicos…- mediante  las  que establecen una extraña y curiosa relación de dependencia que termina por ser monótona y lineal. La literatura como tal es la que da comienzo a esa relación entre dos personajes lastrados por un día a día que les asfixia. Esa relación acompañada por envíos de libros y diversas reflexiones sobre autores o escritura esconde un atisbo de luminosidad para tan triste representación de sus quehaceres diarios.

La prosa empleada por Sara Mesa es ágil, pero el verdadero problema es la historia en sí. Pese a que la autora quiere ofrecer cierta originalidad a la hora de explicar los tiempos en lo que todo sucede, esto no es más que un recurso para que todo parezca que entraña un algo más que la trama de por sí no tiene. Los quince capítulos que conforman ‘Cicatriz’ están titulados por el tiempo en el que la acción sucede, ya sean siete años antes, o cuatro meses después. Esto no despista al lector pero tampoco ofrece nada. La relación de Sonia y Knut es un bucle en sí mismo. La autora decide que avance de un modo casi circular, ahondando una y otra vez en los mismos acontecimientos. 

Los reproches entre ambos, sus silencios y sus nuevas decisiones no parecen tener ninguna solidez en la trama, de ahí que esta no evolucione en una dirección concreta. No se ahonda en eso que enuncia la autora y esa enigmática relación de dependencia no despega y se asfixia en lo ya enunciado desde el comienzo. Son muchas las variantes que enuncia Sara Mesa pero no toma una dirección concreta. El fetichismo, el dolor, el agotamiento, la rutina, el egoísmo, el chantaje, la aparente cleptomanía, el desdén,  están únicamente enunciados pero sin llegar a ningún lado, de ahí que terminen por ser nada, o solo elementos anecdotarios.

El imaginario de Sara Mesa puede resultar sugerente, pero en ‘Cicatriz’ todo ha quedado a medio camino para considerar el texto como una confirmación de una autora que tiene los mimbres para ser buena, pero que debe trabajar más las historias en las que se adentre.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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