miércoles, 12 de agosto de 2015

'LA CHICA DEL GRUPO'. Kim Gordon





CRÍTICA LITERARIA

'La chica del grupo'

Autora: Kim Gordon
Editorial: Contra
Páginas: 337




CUANDO EL DOLOR PUEDE DEMASIADO

Kim Gordon es una mujer con una capacidad intelectual apabullante. Su forma de diseccionar lo que ha sido su vida es honesta y despiadada. ‘La chica del grupo’ establece ciertos paralelismos con algunas de las reflexiones de Nick Cave. Ninguno de los dos se enfrenta a la música desde la convencionalidad, dan un paso más y se adentran en esa filosofía de la creatividad unida al espacio vital e intelectual de cada persona en su desarrollo. 

Su comienzo es tan directo como emocional y desasosegante- la ruptura con Thuston Moore-. La destrucción de una vida en común y sus consecuencias, ¿cómo aceptarlo? La angustia que refleja es demoledora y no esconde una fragilidad dulce y honesta. Todo ese capítulo es ya de por sí un documento literario con pegada y pulsión.  Tras esa introducción se centra en la que ha sido su vida. Su descripción de la infancia, la relación con su hermano, sus padres… es detallada y efectiva. Su educación y su rebeldía son claramente consecuentes con la persona que ha llegado a ser. 

Kim Gordon es una mujer polifacética. Capaz de crear colecciones de ropa, escribir, producir, pintar. Desgrana sus ocupaciones con una modestia real, sin buscar efectismo, simplemente se enfrenta desde la verdad a quien ha sido y quien es. Evidentemente  es una autobiografía, y como tal, el lector conoce el punto de vista unipersonal sin poder conocer una segunda opinión. Esto no le resta veracidad a su narración sino que en este caso es un valor añadido. Se enfrenta y cuestiona aunque se asume desde una madurez resplandeciente. 

Su estilo directo es una ventaja más. Narra desde sus adentros y no se esconde del dolor. No hay venganza ni saca trapos sucios, simplemente es alguien que relata su vida. Musicalmente –y resulta curioso- no se explaya demasiado y en no pocas ocasiones  se añora un mayor detenimiento para abordar la parte creativa de cada disco. Son muchas las curiosidades que cuenta y es ciertamente emotiva su relación con Kurt Cobain. Kim desde su honestidad no deja en buen lugar a Courtney Love. Los párrafos dedicados a ella no esconden –y no es ni la primera ni segunda persona que opina así- el modo de actuar de Love ni la eximen del destino de Cobain.

‘La chica del grupo’ ofrece literatura. Tiene muy poco que ver con otras biografías de músicos. Su estilo literario, su disección musical, su valentía y su honestidad  establecen cierta nobleza literaria en un género que en no pocas ocasiones carece del mismo. Montse Ballesteros realiza un trabajo impecable con la traducción y eso es determinante para captar esa travesía vital de la autora. Kim Gordon es una artista con mayúsculas que sabe adaptarse, readaptarse, sentir y crear.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ



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