domingo, 6 de septiembre de 2015

'CACTUS'. Rodrigo Muñoz Avia





CRÍTICA LITERARIA

'Cactus'
Autor: Rodrigo Muñoz Avia
Editorial: Alfaguara
Páginas: 230



LA HUIDA CON RISA FÁCIL

La buena acogida –un tanto exagerada- que tuvo ‘Psiquiatras psicólogos y otros enfermos’ (2006) podía hacer presagiar que Rodrigo Muñoz Avia cuidaría algo más las tramas a las que se enfrentase posteriormente. Esto no ha sido así y ‘Cactus’ vuelve a poseer varios de los defectos que se anunciaban en la anterior novela. Ambas parten de una idea interesante que se diluye hasta quedar en una sucesión de gracias fáciles que no conducen a ningún lado. En el caso de ‘Cactus’ de nuevo los supuestos golpes de humor no dejan de ser un anecdotario reiterativo que condenan al supuesto interés de la trama a quedar en un lugar bajo un manto de chistes vacuos. 

La huida a América, el fracaso, los descubrimientos, la soledad, el alcohol, el sexo, la culpa, el miedo, el síndrome de Peter Pan, la comunicación, la incomunicación… Rodrigo Muñoz partía de unas premisas interesantes pero que caen en un saco roto al que avanza con determinación. El descuido de la trama y la caída en los lugares comunes sin que estos aporten nada tiran por tierra los propósitos iniciales. 

Toda vida es interesante y si esta atraviesa un momento de cambio, lo es más. La vida de Agustín está en esa fase de búsqueda porque en apariencia lo que tiene lo ha perdido. Es similar a empezar de cero, miedo y riesgo unidos por ese viaje transversal hacia algún lugar. ¿Qué sucederá? Apenas nada. El lector descubre que Agustín es una especie de consentido y caprichoso que ni siquiera busca. Tampoco ayuda que los personajes aparezcan tan desdibujados y carentes de interés. 

‘Cactus’ se queda en ese medio de ninguna parte, hay instantes que resultan interesantes pero son escasos. Rodrigo Muñoz parece querer plantear ciertas posturas irreverentes pero se queda más bien en una intentona costumbrista que no termina de casar con lo planteado. Su estilo es ágil y eso se agradece en la lectura siempre, aunque los diálogos deberían ser más cuidados. El autor tiene las bases. Debe profundizar en los desarrollos, porque talento hay.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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