miércoles, 16 de septiembre de 2015

'UN DÍA PERFECTO'. Casualidad en la causalidad




CRÍTICA DE CINE

'Un día perfecto' (Fernando León de Aranoa. España, 2015. 105 minutos)

Fernando León de Aranoa continúa su cruzada por realizar un cine social que resulte cercano y reconocible. En esta ocasión su reparto internacional ha conseguido que la película aspire a tener un reconocimiento –cuanto menos de asistencia- más global. Tomando como referente la novela de Paula Farias, Aranoa retrata unas horas en la vida de ese grupo de trabajadores humanitarios que luchan por el triunfo de unos valores que están aparentemente olvidados. Nada hay que tomarlo demasiado en serio y eso hace que a través del humor la película consiga despegar, si no la pretenciosidad podría haber sido una aliada difícil de combatir. 

Tim Robbins, Fedja Stukan y Benecio del Toro imprimen humor y magníficos trabajos en una rutina asfixiante. El conflicto como telón de fondo, las directrices continuas y la falta de entendimiento se alternan en una historia en la que el agotamiento y las casualidades se van encontrando y alternando en busca de pequeños golpes de efecto. Vivir con el peligro inminente imprime ese contraste entre el ahogo del día a día y el hecho de ser consciente de una posible finalidad del conflicto. Los personajes casi nunca son episódicos, llegan y se instalan en el devenir de 'los humanistas'. El guión no ofrece algo que sea demasiado consistente, articulándose todo entorno a una pequeña historia que se estira. Su desarrollo es irregular pero la camaradería interpretativa consigue siempre estar a la altura. Mayor problema son esas coincidencias y reencuentros de amantes en los que los celos y reproches son solo un elemento que suma minutos y nada más que algo circunstancial. Ese punto diferente –quién los espera en casa- entre los personajes de Del Toro y Robbins podría haber dado más juego, pero se queda únicamente en la enunciación.

La dirección de León de Aranoa es correcta –algo de abuso en los planos aéreos- y deja que  sus actores sean el centro de atención. Los diálogos son poco naturales y parecen buscar demasiado esa frase preciosista más que efectiva. La banda sonora viaja en una dirección opuesta a la que marcan las acciones, no solo no aporta, sino que resta al resultado. Por el contrario, la dirección de arte y el vestuario son los verdaderos triunfadores de una historia que no termina de arrancar pero que no entorpece su visionado.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

No hay comentarios:

Publicar un comentario