viernes, 13 de mayo de 2016

CARTELEANDO. Opinión

¿Hay motivos en la cartelera madrileña que motiven para acudir al cine o al teatro? Cuesta mucho encontrar una obra que enamore. EL miedo ante el fracaso de la propuesta elegida es una realidad. Tiempos extraños en los que en no pocas ocasiones ante un aparente vacío de propuestas sugestivas se decide no acudir a las salas. Por otro lado, la oferta de títulos es amplísima e inabarcable pero siempre resulta sugerente el hecho de rastrear esos destellos de calidad que  existen. Estas líneas solo pretenden ser un resumen de lo visto en las últimas semanas en Madrid. 


CINE

‘Trumbo’, de  Jay Roach
Película cercana a la hagiografía. Posee ritmo, oficio y buenas interpretaciones. Por encima de la terrible caza de brujas, ‘Trumbo’ versa sobre la escritura y la obsesión de un escritor por su trabajo y que este vea la luz sea cuál sea el precio. El exceso de la propuesta es agradable y merece un visionado.

‘Julieta’, de Pedro Almodóvar 
Otra tomadura de pelo del director manchego. Melodrama inverosímil –por mucho que tenga a la talentosa Alice Munro como base- con interpretaciones irregulares. Las películas de Almodóvar se están transformando más en un catálogo de colores y casas extraordinarias que en historias.

‘Cegados por el sol’, de Luca Guadagnino
Juego vacacional con ecos de Patricia Highsmith para conformar una trama interesante que no llega a despegar. Su duración algo elevada va en su contra pero los actores, en ocasiones excesivos y en otras íntimos y entregados, aguantan con talento la embestida. 

‘La noche que mi madre mató a mi padre’, de Inés París
Divertimento eficaz con el absurdo a la cabeza. Inés París consigue un resultado divertido a la par que grotesco.  Comedia guiada por unos excelentes Eduard Fernández y Diego Peretti. 

‘El novato’, de Rudi Rosenberg
El cine francés vuelve a demostrar estar a la altura con una película agradable en la que la adolescencia centra su finalidad. No es una historia trágica, se trata de un acercamiento divertido a un proceso de adaptación u descubrimiento a lo que es la vida con su acritud y aquellos momentos que acompañarán en la ruta del día a día. Sin poseer el potencial de ‘Ventajas de ser un marginado’, la película consigue su objetivo.

‘La habitación’, de  Lenny Abrahamson
Melodrama escrito desde la trampa y dirigido de un modo irregular. Salvando las interpretaciones y dos instantes, ‘La habitación’ es en sí misma una película tan engañosa como mala.

‘Hitchcock/Truffaut’, de Kent Jones
El proyecto en sí mismo es apasionante pero, ¿por qué no se ha dado ese paso más en el guion y en la dirección? Pese a los peros existentes o apreciaciones sobre las que se puedan discrepar del resultado final, sería absurdo no mostrar entusiasmo por un entramado que aborda un libro que cambió el devenir cinematográfico.



TEATRO

‘Trabajos de amor perdidos’,  de Willian Shakespeare. Fundación Siglo de Oro en asociación con el Shakespeare’s Globe Theatre 
Montaje extremadamente flojo. La declamación y cierto estatismo no consiguen hacer despegar la función. La adaptación es desigual y su duración no ayuda para limar asperezas. Si realmente se encuentra el Globe Theatre detrás, el oficio no se hace presente. 

‘Reina Juana’. Texto Ernesto Caballero. Dirección Gerardo Vera.
Tanto el texto como la dirección brillan por su ausencia. Solo el talento de Concha Velasco merece la pena.

‘Artefacto’, de Los Hedonistas
El juego poético, musical y visual que componen los interesantes Hedonistas  es un producto compacto y talentoso. Siempre hay que ver a esta compañía.

‘La Celestina’, dirigida por José Luis Gómez
Únicamente se salvan algunas escenas. Obra perdida en su propuesta y en una egolatría por parte de  la dirección que contamina un resultado demasiado irregular.

‘Edipo’, de Sofocles. Dirigida por John Mowat
La Companhia do Chapitô sigue ofreciendo calidad, talento y genialidad en cada montaje. Su aproximación a Edipo posee la fuerza excéntrica de un delicioso humor envuelto en tragedia. Una delicia que por desgracia solo visita la capital unos días. Determinantes para tener fe en el teatro. 

No dudamos que la cartelera pueda ser rica o emotiva a gusto del consumidor. Por el momento esto es lo que nos dio tiempo a ver  en esos paseos sin rumbo que terminaron con nosotros en una sala. Tras analizar la cartelera una pregunta sobrevuela: ¿por qué existen propuestas tan repletas de grisura? Malditos programadores y distribuidores. Ya todo se guía por la publicidad y el dinero. Solo la suerte puede dar con nuestros pasos en una sala que ofrezca algo que no esté adulterado por esa corruptela que es el dinero. En ocasiones triunfan, pero ¿cuántas veces sucede eso? Hay que modificar la política de obras y películas que llegan a salas. Si continua de este modo, el futuro en la cultura española pende de un hilo, de oro, eso sí, pero un hilo al fin y al cabo.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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