sábado, 16 de julio de 2016

'TODOS QUEREMOS ALGO'. Homenaje con chispa



CRÍTICA DE CINE

'Todos queremos algo' (Richard Linklater. Estados Unidos, 2016. 116 minutos)

La nostalgia como guía del proyecto ha conseguido que el sobrevalorado Richard Linklater realice una película con gracia y efectiva. El homenaje a ese cine ochentero como pudieron ser ‘Desmadre a la americana’ (1978), ‘Porky´s’ (1982) y ‘La revancha de los novatos’ (1984) es la balsa que le ha servido al cineasta texano para viajar a lo que debieron ser sus años universitarios.  Resulta curioso que todo ese desmadre y perversión que se enuncia termine por virar hacia un lugar más moralista que los títulos anteriormente mencionados. 

La composición es aparentemente sencilla. Jake, que proviene de Texas, llega a la universidad y se aloja en una de las casas destinadas al equipo de béisbol. Queda poco para el inicio del curso. Linklater concentra la acción en los días previos al comienzo de las clases. Esta estructura le sirve para no dispersarse y así centrarse en el frenesí, el deseo, el contacto, las dudas, las mentiras, los alborotos y el instante. Todo es nuevo o casi, de ahí que la combinación de veteranos con novatos funcione a las mil maravillas. Las novatadas, los ligues, la música y lo que será la temporada es lo que centra todas las conversaciones –sin olvidar el futuro y la identidad-. Hay muchas ilusiones y dudas. Los personajes empatizan y existe confianza. De este modo la interacción entre ellos es más efectiva y no pierden el tiempo en una fase inicial. Todo es confianza. 

Linklater parece dejar atrás la pretenciosidad vacua de ‘Boyhood’ (2014) para narrar algo de un instante que será determinante para encauzar ese porvenir del que todos esperan algo. El alcohol y ciertas sustancias se alternan con las (no) resacas y el deporte.  La peor decisión del director texano es filmar con demasiada pulcritud escenas en apariencia sucias pero no por ello groseras. Busca una educación que ancla la película para coartar el espíritu que existe entre los miembros del equipo universitario. Sus referencias le hacen quedar en un lugar algo por debajo, pero el trabajo es sumamente interesante. Altera en ocasiones el código de ese tipo de cine, pero siempre permanece de un modo u otro unido por el apego a lo que pudo ser. La música, muy cuidada da vida a la acción. Las miradas, los brindis y el ligoteo envuelto en baile y la búsqueda de la risa con una cerveza más. Solo importa el siguiente trago y el próximo entrenamiento y, por qué no, los anhelos.

‘Todos queremos algo’ es una película divertida aunque poco grotesca. Algo del puritano director se ha quedado instalado en sus adentros. Su aspecto formal es bueno. Las interpretaciones funcionan muy bien –maravilloso homenaje poner a muchos actores treintañeros haciendo de mucho más jóvenes, eso potencia el humor- .  Gamberrismo escondido, aunque divertido.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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