domingo, 15 de enero de 2017

'UNDER THE SHADOW'. Terror entre velos y bombas



CRÍTICA DE CINE

'Under the shadow' (Babak Anvari. Reino Unido, 2016. 84 minutos)

Grata sorpresa toparse con un producto de género como ‘Under the shadow’ que atemorice, cuestione, exponga y enseñe. Comprime en apenas ochenta minutos un goteo continuo de datos y estímulos. Tiene hasta ese punto exótico que tanto agrada, conectado ya no solo por su ubicación y periódico histórico al que se refiere, sino por tocar incluso un pasaje real del Corán. 

El debut en la dirección de Babak Anvari, iraní criado artísticamente en Reino Unido, basa su potencial en su minucioso guion, mucho más complejo de lo que aparenta, y un desarrollo bien medido en el que no se debe confundir lentitud con precisión. Estamos en Teherán, 1988, la capital del Irán surgido tras la revolución islámica de 1979 que derrocó al Sha. Por la calle patrullan militares y pasean velos. Riesgo de misiles iraquíes y la tensión que brota de la amenaza de una invasión terrestre. El miedo exterior queda a la altura del interior, una emoción individual que se refleja en los ojos de la protagonista, una mujer que se siente fuera de lugar. Shideh quiere recuperar sus estudios de Medicina y hace deporte con VHS de Jane Fonda que luego esconde. La familia es otra fuente de presión y se nota, no solo por el papel jugado por el marido, sino sobre todo en su rechazo frontal a la idea de abandonar la ciudad con la hija y buscar refugio en casa de los suegros. Toda esta acumulación de negatividad confluye con una leyenda, los djinn, que encuentra respaldo en la realidad y que explota con la llegada de un nuevo vecino que servirá de punto de inflexión a los acontecimientos. 

Película que evidencia el reflejo que el mundo exterior tiene en el interior, encierra todo su contenido en un edificio, convertido en otro de sus personajes principales. El terror está dentro, con esa comunidad de vecinos inquietantes a lo ‘Quimérico inquilino’ o la más reciente y también iraní ‘El viajante’, pero también se siente fuera, con dos potentes símbolos como el viento que golpea una y otra vez las ventanas y que se erige en portador de los peores augurios y ese misil que penetra en el edificio dejando una imagen que tanto recuerda a ‘El espinazo del diablo’. No le faltan tampoco los sustos a una producción que enseguida lleva a otro de los hallazgos de terror de la última hornada, la australiana ‘Babadook’, especialmente por el poderoso retrato que hace de una relación maternofilial. ‘Under the shadow’ aporta un plus, con ese contexto que tan bien se refleja en la psique de los personajes y es por eso que no extraña que la representación del djinn tenga un reflejo tan obvio en la realidad.  

Quizá le falto algo menos de explicitud al epílogo, una vez construidos tan sólidos cimientos. Desluce al caer en la confusión y recalcar un mensaje que ya había sido perfectamente captado. Aun así hay que considerar a ‘Under the shadow’ una bocanada de aire fresco en un subgénero, el de casas encantadas, al que tanto cuesta sacar del piloto automático. 

RAFAEL GONZÁLEZ TEJEL

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