jueves, 9 de febrero de 2017

'PASSENGERS'. Todo por un polvo y algo de amor



CRÍTICA DE CINE

'Passengers' (Morten Tyldum. Estados Unidos, 2016. 102 minutos)

¡Qué interesantes primeros minutos tiene ‘Passengers’! ¡Y qué reunión de tópicos románticos posee la historia desde antes de la mitad hasta el final! En 'Passengers' conviven y subsisten dos apuestas que no caminan hacia el mismo lugar, aunque sí consiguen entenderse para tener su calado entre el gran público. Algo que siguiendo la estela de esos primeros minutos quizá no hubiese sido posible. 

El abandono espacial, el error, la lucha por empezar de cero, la derrota, el deseo, la escritura y la muerte residen en una nave que busca otro mundo mejor. La factura técnica y los efectos especiales son extraordinarios. Priman muy por encima de una historia de amor surgida de una necesidad física y emocional. En el espacio todo es diferente por mucho que el guionista se haya esforzado en transformarlo en una comedia romántica sobre asumirse o no a mucha distancia de cualquier lugar Los cambios que atraviesan los personajes son de manual. Nada hay que sorprenda o llame la atención más allá de los ya mencionados efectos especiales -muy ilustrativa la escena de la piscina-. Lástima que no se centrarse más en describir ese vacío que nunca puede resultar hipnótico, sino más bien aterrador. Todo son reconciliaciones y planes. El atisbo de la tragedia solo es ofrecido algún instante para que a la película no se le pueda acusar de no tener acción.

El entramado se acompaña con mucho alcohol, explosiones, besos, gravedad, baños, más besos y unas buenas interpretaciones en las que destacan el siempre resolutivo Michael Sheen y un ilustrativo cameo de un barbudo Andy García. Nombres imprescindibles para el cartel y la taquilla. 

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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