miércoles, 10 de octubre de 2012

'COSMÓPOLIS'. ¡Por fin regresa Cronenberg!... a medias



CRÍTICA DE CINE

'Cosmópolis' (David Cronenberg. Estados Unidos, 2012. 105 minutos)

Tras la trilogía de temáticas poco cronenbegrianas –compuesta por las exitosas ´Una historia de violencia´,´Promesas del este´ y ´Un método peligroso´- el director canadiense ha decidido retomar fueros en los que aparentemente se siente más cómodo. Si bien es cierto que el proyecto nace del productor Paulo Branco, la idea encaja en todo ese ideario de Cronenberg. Se vio con el suficiente impulso para escribir la adaptación del libro de Don DeLillo en solo seis días sabiendo sacarle el jugo necesario a las palabras del portentoso escritor sin recurrir a invenciones que quedarían fuera de contexto.

Cuando se adapta un libro hay que ser consciente del material que se maneja. Esto lo sabe Cronenberg, ya viejo lobo en adaptar novelas complicadas –no olvidar sus portentosos trabajos con ´Crash´ o ´Inseparables´, sin dejar a un lado ´El almuerzo desnudo´-. Respeta los diálogos sin modificarlos en absoluto y entrega cierta libertad a sus actores para que estos sean responsables de cada de una de sus acciones. En esa combinación radica la pericia del director:  saber coger aquello que le interesa y sacarle partido a lo que es el producto final.

El comienzo ya es llamativo, la presentación de los personajes en la limunisa, los planos, los contraplanos, las visitas, las conversaciones, los chequeos, las próstatas asimétricas … el espectador tarda pocos minutos en ser consciente del caos bursátil, personal y global que impregnan, no solo la vida del portentoso tiburón financiero que es Erick Packer a sus 28 años, sino del desastre vital que engloba la propia situación del mundo. El propio DeLillo fue ya un visionario en su novela y nada de lo que plantea ha caído en el desfase y ese capitalismo envuelto en llamas representa a un presente que se oxida por momentos.

Desde la propia elección de un actor como Robert Pattinson, Cronenberg pone sus cartas sobre el tablero; sabiendo que es un actor de tirón, al que por el momento se respeta poco, pero que la taquilla agradece en demasía, le ofrece un protagonista con una responsabilidad que puede llegar a ser lacerante para el devenir de los acontecimientos. No hay duda de que la elección es un exito y Pattinson se desenvuelve de un modo excelente por todas las secuencias del filme –sale en el 98% de los planos-. Refleja todo ese erotismo que puede desprender el talento cuando se desprecia. Transmite todo de un personaje incómodo que funciona con el capricho como necesidad. Las apariciones de su equipo laboral o médico, que le visitan en la limusina mientras recorre una ciudad, Nueva York, envuelta en el caos del desplome de la bolsa, con la llegada del presidente y un largo etcétera de acontecimientos,  sólo consiguen que la película vaya despegando. Las actuaciones de Juliette Binoche, la bella Sarah Gadon, Paul Giamatti, o Patricia Mckenzie acentúan la intensidad a la que se ve sometido Erick Packer en la búsqueda de su autodestrucción. La persecución del dolor mezclado con placer es una constante, no solo interior, sino física.  Es en esa tesitura en la que se siente vivo porque ya nada le llena ese vacío que es él mismo.

Llama la atención el exceso de pulcredad que ha tenido Cronenberg al rodar las escenas de sexo, quizá demasiado recatadas –todos muy vestidos- a lo que ha venido mostrando –especialmente en ´Crash´-. De ese pudor sólo se salva una escena, aunque las demás tampoco resultan impostadas.

La fotografía de Peter Suschitzky es extraordinaria, al igual que la música compuesta por Howard Shore&Metric, o el montaje de Ronald Sanders. Cronenberg siempre trabaja con el mismo equipo y el resultado ya es un todo común.

Parece que David Cronenberg ha regresado. Desde los créditos iniciales que tanto pueden recordar a los de ´Existenz´, hasta el tratamiento del guión –tras tantos años de ausencia- y su valentía al suprimir todas la reflexiones interiores del protagonista –fundamental el acierto de la última secuencia- nos muestran que la bestia ya está aquí. Sí, es cierto que no es redonda y que dista de ´Inseparables´ o ´Crash´, pero es un avance que ya no tiene retroceso. ¡Bienvenido a casa, sr Cronenberg!
 
IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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