lunes, 4 de mayo de 2015

'MI RELACIÓN CON LA COMIDA'. De golpes y realidades



CRÍTICA DE TEATRO

'Mi relación con la comida'
Autora: Angélica Liddell
Dirección: Esperanza Pedreño e Isidro Paterna
Teatro Galileo (Madrid)

Construir un espectáculo basado en el texto de Angélica Lidell 'Mi relación con la comida' es casi una osadía. Todo este monólogo cargado con balas teledirigidas es un largo poema repleto de sinceridad y dolor. Esperanza Pedreño construye y moldea la agresividad con un dinamismo alentador. Su interpretación es natural, acertada, valiente. Su fraseo se incorpora con precisión en una puesta en escena casi desnuda que ella misma llena a lo largo de un amplio escenario, acompañada por una pelota y una tiza que le sirve para dejar por escrito en el suelo ciertos aspectos ideológicos que desarrolla. Un trabajo excelente en el que Pedreño se desnuda en todos los aspectos e imprime la honestidad como arma interpretativa. No hay una sola frase impostada  y su nivel de entrega consigue que todo el discurso que ofrece sea verosímil y contundente.

Se trata de un texto honesto, descarnado,  hiriente. No busca florituras, ni pretende quedar bien o guardar respeto. Todos los temas, ya sean de inmigración, arte, creación, comida, decepción o falsedad quedan perfectamente desarrollados con crudeza. Jamás se busca poesía en la denuncia que el personaje transmite con entereza. 

La propuesta en la dirección, deja clara la desnudez expositiva. Todos los elementos están perfectamente integrados en esa denuncia que es el llamar a las cosas por su nombre. Los temas avanzan y estos se van alternando en ese dinamismo que propone el espectáculo. Ecos de Brecht en esa denuncia continua  que otorga al espectador la condición de observador directo. Le obliga a recapacitar y termina siendo partícipe de aquello que el texto denuncia. Pedreño saca a parte del público y les mira a los ojos al hablarles. Interactúa en esa violencia verbal y obliga a que el espectador sepa que él  también forma parte de esas palabras. El arte corrompido, la vida que duele, el rechazo, la basura de la apariencia, el asco, la renuncia, más asco, entrega, escatología, pelea y subsistencia. Todo tiene cabida en este desahogo expositivo de una Lidd
ell que desgrana una parte incuestionable de la realidad.

Las transiciones en la música y en la iluminación son muy correctas, al igual que ese vestuario tan sugerente como extraño que la actriz maneja con solvencia. Se trata de un montaje acertadísimo aunque la duración es algo elevada, fundamentalmente por el texto, que se nutre de ciertas reiteraciones que no calan más hondo sino que pierden fuelle con respecto a lo planteado. ‘Mi relación con la comida’ es una gran obra en la que Esperanza Pedreño brilla.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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