martes, 16 de octubre de 2012

'FRANKENWEENIE'. Todo estaba ya en el principio


CRÍTICA DE CINE

'Frankenweenie' (Tim Burton. Estados Unidos, 2012. 87 minutos)

Que Tim Burton quiera volver a lo que fue es un acontecimiento que tiene una importancia capital. Si atendemos al tipo de películas que ha venido realizando a lo largo de muchos años atrás, ´Frankeweenie´ es una proeza creativa. Pese a que siempre deja su impronta, las historias que venía desarrollando poco tenían que ver con ese Burton que despuntó con títulos como ´Eduardo Manostijeras´ o ´Ed Wood´.

Retomar un corto suyo de 1984 y adaptarlo aún más si cabe a su mundo plagado de muñecos –el cortometraje era con personas- muestra una clara intención por rencontrarse y demostrarse que aún controla sus productos  y que su imaginación no está ni mucho menos oxidada.

Burton dirige una película emotiva y  plagada de homenajes: estos van desde el cine clásico, como puede ser ´Frankenstein´, ´Drácula´ o ´La novia de Frankenstein´, al cine de Serie B, pasando por sus relaciones con sus ídolos como a  Vincent Price –no olvidar el cortometraje ´Vincent´- situándole como excéntrico y sabio profesor de ciencias. El humor es una constante en sus referencias y se muestra muy agudo en la recreación de lugares y momentos sugerentes.

La emotividad de la historia acompañada por un estupendo blanco y negro introducen al espectador en ese universo referencial y le muestran como Frankenstein es aquella historia que siempre rodea al universo burtoniano. La búsqueda de la vida, la creación de la misma, la persecución del extraño como presunto culpable… temas que ya desarrolló en ´Eduardo Manostijeras´ y que ahora matiza en ese niño –que bien puede ser su alter ego- que realiza películas caseras en compañía de su gran amigo Sparky.
 
La muerte del ser querido que es su perro sólo puede ser superada con la vuelta del mismo. La presencia de esos experimentos de ciencias y las acertadas palabras de un prodigioso profesor reactivan el ansia por la posibilidad de “la resurrección” ¿se puede hacer? La envidia, los celos, los anhelos, la soledad, la creación, el amor… todos esos son los elementos que rodean al joven Víctor y al elenco de “freks” que son los compañeros de clase.

Burton no se vuelve demasiado ñoño cuando puede serlo y pese a que es una película infantil, es capaz de dar una envestida a los adultos y sorprender con decisiones argumentales, planos, sombras, nostalgias, músicas, el fabuloso empleo del stop- motion, la fotografía…  y conformar una película notable en lo que es una vuelta al yo que fue y del que se espera no se separe demasiado, de nuevo. 

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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