jueves, 30 de octubre de 2014

'EL HOMBRE MÁS BUSCADO DEL MUNDO' / 'LA ENTREGA'. Hasta pronto, amigos


CRÍTICA DE CINE

'El hombre más buscado del mundo' (Anton Corbijn. Reino Unido, 2014. 121 minutos)
'La entrega' (Michael E. Roskam. Estados Unidos. 2014, 106 minutos)

Es posible que el señor de la guadaña haya conseguido que se estrenen casi a la vez dos de las últimas películas de los recientemente fallecidos James Gandolfini y Philip Seymour Hoffman. Ambas se adentran en el género policiaco desde perspectivas diferentes pero en cierta medida complementarias.

Anton Corbijn, que sedujo con ‘Control’ a crítica y público para luego dejar al espectador en medio de algún lugar, entre la penumbra y el ocaso, con ‘El americano’, ha adaptado la novela de John Le Carré para apostar por la singularidad de sus planos. Lo hace acertadamente en una trama en la que el terrorismo, las traiciones, las trampas, las mentiras y las puñaladas cobran parte fundamental en todo un entramado que se retuerce hasta terminar asfixiado. 

Seymour Hoffman es un regalo, su interpretación es la que consigue que el pulso de la película se mantenga con brío. Siempre con un cigarro o con una bebida en la mano da muestras de un saber estar plagado de matices necesarios y nunca desorbitados, cualquier acción suya dice mucho de lo que está sucediendo. No importa quién sea su compañero de escena, jamás se puede quitar la mirada de ese rubio ‘apelirrojado’ que ya no estará más. El reparto entero es muy bueno y dota de integridad al resultado final. Más allá de una historia que no es muy novedosa lo realmente interesante es su construcción a base de elementos que consiguen que la película se convierta en un pequeño giro de tuerca a lo ya establecido en este tipo de tramas. Básicamente se consigue debido a que la acción se desarrolla más entre los personajes que no en el terror generalizado del terrorismo. Su gran fotografía y el ritmo que se imprime con el montaje consiguen que ‘El hombre más buscado’ sea una divertida película con sorpresa final en la que Hoffmann vuelve a despuntar y a dejar constancia de lo grande que era.

‘La entrega’ mantiene la tensión, las mafias, los robos y los crímenes que forman parte necesaria para el día a día de ese Brooklyn que reflejan. Tom Hardy lleva las riendas magníficamente bien en una historia en la que las conversaciones priman más que las acciones –en ocasiones hay ciertos paralelismos con ‘Mátalos suavemente’-. Gandolfini tiene un papel secundario –y determinante- pero todos sus matices son destacables. Siempre es capaz con la contención de aportar mucho. Toda situación turbia tiene un gesto, un anuncio de una intención que Gandolfini manejaba con precisión y con ella la acción va aclarándose. La película es tramposa e intenta despistar. Nunca lo llega a conseguir, pero sí es entretenida. Noomi Rapace también logra un gran manejo del tempo interpretativo y es una gran baza para que la historia respire. Las apariciones del pasado, la avaricia, la resignación y las sorpresas finales hacen que ‘La entrega’ cumpla su previsión de entretenimiento, añadiendo una gran dirección y una encomiable fotografía.

¡Qué pena que Gandolfini y Hoffmann no vuelvan a actuar!

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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