viernes, 6 de noviembre de 2015

'EL PÚBLICO'. Vacío pretencioso



CRÍTICA DE TEATRO

'El público'
Autor: Federico García Lorca
Dirección y adaptación: Álex Rigola
Teatro de La Abadía (Madrid)

Hay obras que no se representan y esto, en ocasiones, es de una racionalidad aplastante. ‘El público’ de Federico García Lorca es un claro ejemplo de texto para ser leído más que para ser representado. Es posible que una representación basada en la deconstrucción de lo establecido resultase más interesante y sustanciosa, pero no ha sido el caso. Álex Rigola vuelve a dar otro paso de gigante en lo que se refiere a su retroceso creativo. ¿Qué queda del Rigola de ‘Titus Andronicus’, Julio Cesar’,’Santa Juana de los mataderos’ ‘Ricardo 3’ o ‘2666’? Nada, no hay ni un solo atisbo de aquel creador arriesgado y talentoso. 

Realizar un montaje como ‘El público’ ofrece un amplio abanico de interrogantes sobre cuál es la propuesta exacta de dirección. Su inicio con una banda musical tocando mientras el público se acomoda, lo llamativo de su escenografía –gran impacto visual aunque no se integre en la propuesta etérea- o la forma de decorar la sala podía augurar un juego escénico enriquecedor, pero ese momento no llega en el espectáculo.

Hay una puesta en escena carente de unidad en la, ya de por sí, prófuga obra lorquiana. Rigola no coge el temple ni moldea una dramaturgia que ofrezca algún aire renovado. La osadía textual debe tener un motivo y en esta ocasión no ofrece nada. El trabajo de los actores es muy complicado en la propuesta interpretativa que se ha barajado. Articular las frases marcadas tiene un doble mérito pero el conjunto es demasiado escaso pese a estar trabajo. Por encima de todos destaca el trabajo de David Boceta, su fraseo e intencionalidad son lo más rico que ofrece el conjunto de la obra. Actor a tener muy en cuenta porque su nivel interpretativo está repleto de matices y saca partido a todo lo que su personaje puede ofrecer.

El público dura 70 minutos que transcurren de un modo pesado y sin que, en ningún momento, se encuentre razón alguna para justificar tal dirección. 

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ


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