domingo, 27 de diciembre de 2015

'LA CALIDAD DE LA MISERICORDIA'. Peter Brook




CRÍTICA LITERARIA

'La calidad de la misericordia'
Autor: Peter Brook
Editorial: La Pajarita de Papel
Páginas: 137



CLASE MAGISTRAL

El mundo editorial está de enhorabuena con el nacimiento de un sello con personalidad firme como es La Pajarita de Papel. Apostar por un autor como Peter Brook  en el primer título de su catálogo es una evidente declaración de intenciones. Su apuesta formal por la teoría teatral no va a encontrar mejor aliado que el autor y director británico. ‘La calidad de la misericordia’ es un recorrido por aspectos concretos shakesperianos. Como todo en Brook, sus apreciaciones están dotadas de humor, rigor y experiencia personal. 

Libro dividido en capítulos que jamás se alargan o se pierden en disquisiciones teóricas que no lleven a ningún lado. Brook golpea directo sin escurrir aquellos errores que tanto le sirvieron para llegar a ser quién es. Es el caso de cuando se enfrentó a su primera avalancha de críticas serias por su montaje de ‘Romeo y Julieta’ en Stratford y cómo esto le sirvió para continuar buceando en su concepción teatral. No hay un análisis en profundidad de sus montajes como podía apreciarse en ‘Conversaciones con Peter Brook’, tampoco reincide en lo expuesto en ‘Mas allá del espacio vacío’. Aquí ofrece más aspectos teóricos y críticos. ‘La calidad de la misericordia’ bucea  en ese acercamiento de Brook a Shakespeare desde su opción personal. No duda en criticar a los puristas en su escaso razonamiento. Siempre es Brook por Brook. Resulta claro a la hora de exponer su forma de enfrentarse al bardo. Desmenuza sus intenciones sin repetirse y sin entrar en la pedantería o la hojarasca académica. 

La experiencia tan notable y exitosa que ha podido tener Brook no sirve en este volumen como un ejemplo o un modo de trabajo. Son notas que siempre buscan esa honestidad con la que se ha de enfrentar al autor inglés. El respeto siempre existe y no duda en enfatizar que sus obras son de una dimensión gigantesca –hay excepciones, claro- que pueden moldearse para favorecer la puesta en escena. Es una pena que no se hayan incluido ciertas anotaciones sobre ‘The tragedy of Hamlet’, en la que Brook fue capaz de disminuir dos horas del original y alterar escenas en pro de un resultado extraordinario. 

La relación de Brook con los actores también es aludida en el libro. No esconde los problemas o decepciones que hay podido sentir con Laurence Olivier. Esos curiosos acercamientos y alejamientos están narrados desde el respeto y la honestidad. Vivien leigh aparece retratada como la gran actriz que fue. Su compromiso con el trabajo, sus problemas mentales, su amor a Shakespeare, el tiempo, su condena, el reflejo en el espejo. La distancia temporal es posible que permita a Brook mostrar ese rigor y ese reconocimiento al trabajo sin excluir las discrepancias. No hay culpables o inocentes, simplemente caracteres. 

De todos los capítulos, el más sobresaliente es el dedicado a Lear. Su precisión e indicaciones son absolutamente brillantes. Ayudan a comprender por qué es tan complicado ver un Lear decente. Su hondura en el texto de Shakespeare le sirve para adoctrinar con cautela sobre ciertos errores que se han cometido una y otra vez.  El caos-orden-orden-caos- que reina en Shakespeare parece haberse absorbido por parte de Brook y sus palabras consiguen llegar a clarificar esos instantes –casi momentos epifánicos-  que conforman una parte muy concreta de la escena. 

‘La calidad de la misericordia’ es el origen de una editorial que no ofrece duda alguna de un camino que será largo. Que sean bienvenidos. 

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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