viernes, 25 de diciembre de 2015

'LA CASA'. Paco Roca

CRÍTICA LITERARIA

'La casa'
Autor: Paco Roca
Editorial: Astiberri
Año: 2015


YO, NOSOTROS, PAPÁ

Apoyado por crítica y lector, Paco Roca va garabateando a buen ritmo una trayectoria sólida y fiable. En ‘La casa’ retorna al argumentario de la obra que le llevó al primer nivel de la novela gráfica española contemporánea, aquella ‘Arrugas’ que tanta sensibilidad despertara. Su nuevo trabajo podría verse como parte de un díptico con temática en la vejez, tan poco y mal vista en la producción cultural actual. No hay nada renovador ni una nueva línea a seguir. Los experimentos para otra ocasión. Todo en ella, forma y fondo, lleva al Paco Roca que trasladó al lector a una residencia y le hizo sufrir y sentir de la mano de aquel colectivo de ancianos. Ocho años separan ambos trabajos, y en medio del camino quedó el humor autoparódico (‘Memorias de un hombre en pijama), la memoria histórica en su proyecto más ambicioso (‘Los surcos del azar’) y un retrato entre lo profesional y la mirada atrás (‘El invierno del dibujante’). 

En ‘La casa’ está otra vez el Paco Roca más sutil, el que desde el silencio y la cotidianidad expresa tanto. Aunque se le puede calificar de pieza menor dentro de su engranaje profesional, su nuevo título entra dentro de uno de los clásicos de la literatura, la muerte del padre. Y no solo sirve de catarsis para el autor, sino que vale para tocar sin estridencias muchos temas de validez universal: los sentimientos nunca expresados, el dolor que produce el recuerdo, el vacío como forma de comunicación, la difícil relación paternofilial y, en general, la simplicidad de una vida que, en el fondo, es la de casi todos. Roca se vale para ello de un protagonista que desde el silencio asiste a la evolución de tres generaciones de una misma familia, la casa veraniega que sirve el título, aquella que durante fines de semana eternos construyeron los que nunca quisieron hipotecarse, tiempo a cambio de ahorro. 

Todo está expuesto de forma directa, a luz del día. Apenas se cuelan por la mansión estival ajustes de cuentas. Sí hay, sin embargo, mucho intento infructuoso de llegar a comprender ciertas reacciones del padre de esta ficción, especialmente por el  personaje que se erige como alter ego de Roca, el segundo de los tres hijos, Juan, un novelista en épocas bajas y sin duda el más interesante de la terna. Especialmente emotivo es el momento en el que descubre que su padre hablaba con admiración de él a otros. Aunque se les intente dotar de semejante protagonismo, los otros dos hermanos apenas superan el esbozo, especialmente el mayor, más un arquetipo y que precisara de un mayor desarrollo. Apenas gasta tiempo el autor en ellos, puesto que ‘La casa’ es breve, concisa y con numerosas viñetas que eluden el diálogo. Roca conquista trazo a trazo y rápidamente la sensación de veracidad. Porque no solo está su verdad en ‘La casa’, también la de tantos que no supieron manejar en su momento la relación con su padre y que ahora se preguntan cómo lo harán con sus hijos. 

A pesar de un desarrollo ya conocido desde el inicio, ‘La casa’ no necesita de más para captar la atención. No hay trampas ni juegos, si acaso únicamente una ruptura de la ficción en la parte final, como sucediera en ‘Arrugas’ y que sirve de despedida para ese padre del que tanto se habla en la historia y del que realmente, como tantos, apenas se conoce cómo fue.  

Una foto de Paco Roca y su padre despide el libro. Un epílogo que no hace más que ratificar que lo antes expuesto va mucho más allá de su verdad.  En esa emoción y esa cercanía con lo real reside el encanto de esta pieza que agradará a esa mayoría que empezó a seguir a Roca con ‘Arrugas’. El que espero otro tipo de emociones, que aguarde a futuros proyectos, ahora no es el momento.    

RAFAEL GONZÁLEZ

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