martes, 15 de agosto de 2017

'EL PERDÓN Y LA FURIA'. Obsesión, sangre y muerte




CRÍTICA LITERARIA

'El perdón y la furia'
Autores: Altarriba&Keko
Museo Nacional del Prado
Páginas: 60



El perder toda conciencia por un objetivo a investigar suele ser un tema tan fascinante como recurrente. Altarriba y Keko como ya hiciesen con ‘Yo, Asesino’, retornan al mundo del arte y a sus profesores para desarrollar una trama tan obsesiva como asfixiante. Introducir el género negro en el arte es algo perfectamente comprensible. La historia ya posee demasiados recovecos y puntos suspensivos que llevan a que la imaginación recorra sus caminos y fabule -o no- por esos senderos sin respuesta probada. 

La figura de Ribera es abordada de un modo que incita a investigar más sobre lo que fue su trabajo. La concepción de ‘Las Furias’ y todo el enigma que les acompaña se plasma con brío. El guion no huye de elementos teóricos, pero no abusa. Son indispensables y más teniendo en cuenta que es un profesor su protagonista. Ribera como pintor religioso motivado por la mística o formalista con peculiares perspectivas. De todo ello se trata y de un elemento político siempre presente en ‘La furias’: cuadro que castiga a los que se enfrentan a los dioses, con el calado que eso podía tener en los habitantes del momento. El cómic despliega numerosas teorías, dejando de manifiesto el acercamiento de Ribera a Caravaggio. Geometría, magia, todo tiene su espacio en estas sesenta páginas. 

Los líos en los pasillos de la facultad, las teorías, las doctrinas, las amenazas y los engaños no pueden estar ausentes y más si se refleja el entorno universitario. La combinación de guionista y dibujante es excepcional. Los dibujos transitan por el dolor y la amargura, con pinceladas de color, vísceras, náuseas, muertes y más muertes. Todos esos oscuros y esas expresiones sangrantes dotan de más entidad a esa angustia interna que atraviesa un protagonista en búsqueda continua. Curiosamente existe también un proceso de quijotización en la figura de Osvaldo. Puede existir también una vaga referencia al cuento borgiano ‘Pierre Menard, autor del Quijote’ El arte por encima de todo y a cualquier precio. La obsesión del protagonista liga a la perfección con la novela de Simon Critchley, ‘El teatro de la memoria’, y toda esa “neurosis” que acompaña al también profesor universitario. 

‘El perdón y la furia’ es una novela gráfica, cómic, o como desee llamarse, notable. Arte, femme fatale, historia, hipótesis, pintura, sudor, desnudos y traiciones, se combinan para formar un volumen altamente recomendable.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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