LA VOZ. POR QUÉ IMPORTA SINATRA.
Autor: Pete Hamill
Editorial. Libros del Kultrum.
Páginas:184 páginas.
Año :2023
Sinatra fue un personaje tan complejo como determinante. La apuesta de Libros del Kultrum por el libro de Pete Hamill es una estrategia muy acertada por parte de una editorial que cada vez se asienta más en el mercado gracias a una selección de títulos edificantes y siempre vigentes. Conviene remarcarlo: Sinatra nunca es pasado.
Hamill no se refugia en lo tópico. Huye de lo conocido o, si lo aborda, lo hace desde una perspectiva singular, acariciando la sociología de una época con inteligencia. La voz prescinde de los elementos que conformarían una biografía en el sentido más manido del término. El propio autor lo manifiesta como propósito, consciente de que existen innumerables maneras de acercarse a una figura tan influyente como la de Sinatra. Libros sobre él hay muchos —buenos y sublimes—, y Hamill, conocedor de todos ellos, consigue elaborar un texto equilibrado, analítico y claramente diferencial.
Para centrarse en determinados aspectos resulta ilustrativo acudir a las autobiografías de Mia Farrow y, sobre todo, de Ava Gardner, aunque existen numerosas biografías excelentes y exhaustivas. Más particular y tentador es el trabajo del siempre brillante Gay Talese, autor de ese prodigio periodístico titulado Sinatra está resfriado. Resulta llamativo que, en una industria como la cinematográfica, este texto no haya sido adaptado a la gran pantalla, pues posee todos los elementos para convertirse en un éxito.
La destreza de Hamill y el propósito de su escritura se cumplen con creces. Él mismo lo expone en la introducción y no traiciona ese impulso. Aunque no fueran íntimos, mantuvieron una relación especial, y hay algo que prevalece sobre todas las motivaciones: «Son muchos los misterios por resolver sobre Sinatra, pero una cosa puedo confesarles: mi vida no habría sido la misma sin su música».
El libro se abre con la muerte de Sinatra y con el modo en que se aborda su figura: los romances, el temperamento, la virulencia etílica. Ese fue el detonante que necesitó Hamill para escribir una semblanza de su amigo huyendo de la vulgaridad y la rumorología. Un texto sobre Sinatra, pero con Frank. El capítulo en el que describe una noche en un bar junto al cantante y su entorno resulta especialmente revelador del magnetismo que ejercía. Está estrechamente emparentado con el texto de Talese, aunque responda a otra causa. Un comienzo certero que sienta las bases de un libro poco común dentro de lo publicado sobre la Voz.
Para comprender a Sinatra hay que remontarse al origen. La indagación que realiza Hamill es brillante, pues esclarece por qué Sinatra, como artista, tuvo un gran tema recurrente: la soledad. La radiografía de su infancia como hijo único, su condición de emigrante italiano, la figura de sus padres —su madre lo vestía de niña— resulta clave para entender cómo se fue moldeando en una ciudad a la que supo adaptarse con extraordinarias habilidades, especialmente lingüísticas. Como recuerda Hamill en numerosas ocasiones, Sinatra fue mucho más de lo que la prensa escribió sobre él.
Una de las razones que explican por qué Sinatra sigue importando es que creó un nuevo modelo de masculinidad estadounidense. Su verdadero instrumento no fue solo la voz, sino el micrófono. Hamill evita el elogio hagiográfico; es moderado, aunque no oculte su admiración, siempre sustentada en argumentos. Tampoco esquiva los comportamientos menos decorosos del cantante. Narra su formación, sus decisiones y la pregunta clave: ¿tenía algo que perder?
El aprendizaje junto a Tommy Dorsey, las condiciones leoninas de aquel contrato y el peligroso despegue de su carrera se cuentan casi como fragmentos de una historia en la que la mafia ocupa un lugar destacado. El tema no se elude: aparece el viaje a La Habana en 1947, invitado por Joe Fischetti, y las páginas que se escribieron al respecto. Tampoco se soslaya la supuesta inspiración de El padrino, que Hamill considera altamente improbable, recordando que la ficción es, al fin y al cabo, el arte de la falsificación retrospectiva.
Los altibajos profesionales, su primera mujer, los hijos, el romance con Ava Gardner, los abortos secretos, el cine, su carrera como actor y la relación con los arreglistas conforman un retrato complejo. Resulta especialmente significativa la figura de Nelson Riddle, decisiva en el resurgir artístico de Sinatra. El libro aborda grabaciones fundamentales y títulos que obligan a una escucha atenta. Se añade, además, un valioso apéndice con películas, biografías y discos recomendables.
El acercamiento personal de Hamill se ha convertido en un modelo de libro que articula una literatura sugestiva y muy bien trabajada, sin caer en la banalidad del elogio vacío. El análisis sociológico de la ciudad y de su evolución resulta clave para comprender a la Voz. Porque, con luces y sombras, Sinatra es y seguirá siendo Sinatra.
IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ
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