ESPEJOS nº3: SENSACIÓN DE CORTO ALARGADO… AUNQUE ES PETZOLD

 

CRÍTICA DE CINE

Espejos nº 3 (Miroirs No. 3, Christian Petzold. Alemania. 86 minutos. 2025)

Petzold cierra con esta película su trilogía informal de los elementos —agua en Undine, fuego en El cielo rojo, aire aquí— y el oficio se nota en cada plano: composición cuidada, silencios bien medidos, esa forma suya de filmar a los personajes como si flotaran entre dos tiempos. El problema es que todo ese oficio no termina de cuajar en algo. Se ve la mano del director en cada decisión y, sin embargo, el conjunto se queda lastrado tras un inicio algo inquietante.

El misterio en torno a Laura -su accidente, su desamor, su perdida, sus clases- y la familia que la acoge avanza con la cadencia habitual de Petzold en los que la insinuación, repetición y ese objeto que vuelve a aparecer cargado de otro sentido, están presentes pero esta vez el mecanismo se remarca desde lejos. Falta la inquietud real que sí tenía El cielo rojo, donde la amenaza exterior (el incendio) y la interior (los celos, la vergüenza) avanzaban en paralelo sin que el espectador supiera bien hacia dónde miraba. Aquí el reflejo se explica casi tan rápido como se plantea, y de las últimas películas de Petzold esta es, con diferencia, la más floja.

Las interpretaciones cumplen sin sobresaltar. Paula Beer hace lo que sabe hacer, Barbara Auer sostiene su parte, pero hay un tono general —la luz, el ritmo de los diálogos, ciertas elipsis resueltas con demasiada literalidad— que recuerda más a un drama televisivo bien producido que a una propuesta de autor. No es un problema de talento; es un problema de tensión, que aquí baja varios escalones respecto a lo que Petzold suele sostener.

La historia tampoco se articula con la solidez habitual del director: hay tramos que se alargan sin necesidad y otros que se resuelven con prisa, como si el material diera más para un cortometraje que para los ochenta y seis minutos que ocupa. Esa irregularidad de ritmo es, probablemente, el síntoma más claro de que el proyecto no encontró la salida más correcta.

Petzold sigue dejando huecos para que el espectador complete la película por su cuenta. El problema es que esta vez esos huecos parecen más vacíos que misteriosos. Esa confianza, aquí, no encuentra suficiente material al otro lado. Espejos nº 3 no hunde nada, simplemente queda muy por debajo de Bárbara, Phoenix, Undine o El cielo rojo y en una filmografía con ese nivel, quedar por debajo pesa más de lo que debería.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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